Monday, December 6, 2010

mis adicciones viejas amigas




La señorita melancolía está siendo una de mis principales mejores amigas estos últimos meses días años, pero no ha sido así toda mi vida, otro vicio que solo me daba satisfacción personal era anteponer mi felicidad por la de otras personas que poco podían hacer para devolverme el favor, la sensación de altruismo efímero, desinteresado, rompe esquemas, y selectivo también...
DEL AMOR! no de una persona en particular, si no, del sentimiento de amar, entregarlo todo, de las expectativas, de los sueños de una felicidad en pareja, del sentirte el centro del universo de alguien y hacer de alguien tu epicentro.
He sido adicto a los olores, y sigo siéndolo porque estoy delante de una vela aromática, algunos de estos me traen recuerdos, incluso me enamoran, porque parte de mi pareja ideal huele de forma adictiva.
Adicto a las emociones, al dolor, pasión, sufrimiento, pena, etc...
Extrañamente no soy adicto a la felicidad, tanto que cuando me pasa no sé como reaccionar...
Soy adicto a dejar volar mi mente, a estar en paralelo a los demás, romper esquemas, ir a contra corriente, replantearme todas las reglas, a ser un inconformista y rebelde, a no admirar a nadie, a equivocarme por mi mismo, pero creer en mi, y saber cuando parar y cambiar de dirección.
Soy adicto a ser un ente que te haga reflexionar, a lo mejor yo exagero para hacerte notar mas, que no todo esta ya encuadrado, que te puedes acercar al borde, que vengas donde estoy yo, solo para que lo vivas.
Adicto a centrarme y dejar mi cuerpo de lado, olvidarme de comer, ir al servicio, o dormir, perder la consciencia del tiempo, incluso dejo de ver a mi alrededor y solo veo lo que estoy haciendo, dejo de sentir o de lado lo que siento, y me paso horas y horas sumergido sin levantar cabeza.
Adicto a levantar sentimientos, da igual cuales sean, odio, alegría, pena, me gusta sacar algo de las personas y analizarlo como si yo fuera un algo que no afecta el experimento, pero habiéndolo provocado... Por ejemplo le he dado la ilusión de su vida a una persona y me he limitado luego a contemplar, la triste realidad es que no todos estamos preparados para afrontar lo que deseamos con más ganas, ni de lejos actuamos como nosotros mismos esperamos.

No comments:

Post a Comment